MARIDAJE SONORO

VINO GALLARDÍA DEL ITATA & DEVENDRA BANHART

NOMBRE DE BEBIDA:  VINO GALLARDÍA DEL ITATA.

 GRUPO: DEVENDRA BANHART.

 CANCIÓN: BABY.

Texto y fotos: Cindy Agustín

La primera vez que escuché a Devendra Banhart me quedé observando el video de Carmensita y me gustó su ironía. Después, Brindo, fue una delicia y eterna pasión visual. Del disco What will be, extraigo la canción Baby para describir el vino Gallardía elaborado por la bodega chilena De Martino.

Este vino es bastante fresco, fácil de tomar con una acidez alta…” me explica el sommelier Raúl Osorio Hernández durante la cata, mientras mi boca percibe la mineralidad incluso una esencia de pizarra; un vino que no abandona su aroma floral y su seductor paladar. Y si a esta descripción le agrego la zona de donde fue cultivada la Cinsault, hay que ubicar el viñedo a 22 kilómetros del océano Pacífico en Guarilihue, en Coelemu, región de Biobío en Chile. Más me sorprende que productores de vino en Chile estén logrando, alejar del vinófilo la imagen de que un vino producido en este país sólo se construya a través del precio accesible y el estilo estandarizado del mercado.

La esencia latina de Devendra Banhart, se nota en su acento español y sus influencias musicales como María Bretania y João Gilberto. Este “dios del cielo” como su nombre lo indica sabe unir la música de ritmos variados, donde las palabras las dice con el sentido emocional: “You showed me a sunset overflowing. But who cares where it’s going. As long as you’re next to me”.

Con ese sol desbordante en alguna playa de este llamado mundo habría que probar el vino Gallardía que, de acuerdo al enólogo Marcelo Retamal tiene una mínima intervención en su proceso, dejando que la uva hable y con ello, sus terroir de total influencia marítima.

Más información: De Martino / http://www.demartino.cl

Vinotips: El nombre de Gallardía se le dio por una flor silvestre que crece en los viñedos que tienen más de 30 años de antigüedad. ¿Precio? Poco menos de 300 pesos.

 

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VINOS MEXICANOS

UN CHENIN COLOMBARD, ¿DE LARGA GUARDA?

Cindy Agustín (Vinotips)

El jueves de 20 de marzo de 2014, la bodega mexicana Monte Xanic realizó una cata vertical del vino Chenin Colombard en la Ciudad de México.

Siempre es interesante observar el paso del tiempo en una botella; y éste era el ejercicio real que quería experimentar Hans Backhoff –hijo- (director general de la bodega). Quien comentó: “El Chenin Colombard es un buen embajador para nuestros vinos mexicanos”.

Pero, ¿por qué concluyó con esta frase?

La cata se inició entre las 8:30 p.m. y 9:00 p.m. Fueron seis etiquetas de diferentes añadas (año de producción). La primera fue 1988, y subsecuentemente fueron 1994, 2010, 2011, 2012 y 2013. Este vino hecho con uvas Chenin Blanc (98 %) y French Colombard (2%); fue el primer vino “económico” hecho por esta vinícola que consideraba a sus vinos, productos boutique.

El vino Chenin Colombard producido en 1988, “tuvo una gran calidad de uva; –comentó el enólogo y uno de los fundadores de la Bodega Monte Xanic, Hans Backhoff)-, el vino estuvo muy limpio”. A más de 20 de años de guarda, el vino de esta añada catado en marzo de 2014 es limpio en vista, con colores oro; un intensidad aromática media con aromas peculiares de la uva, cítricos y combinación de especias como el tomillo. Y en sabor, tuvo una fortaleza alcohólica, buena acidez con un postgusto medio a corto.

Una verdadera sorpresa para un vino blanco. Curiosamente, el vino producido en 1994, tuvo una variación. Tuvo un ligero amargor en boca, una mayor presencia alcohólica. Se concluyó que ya no tenía más futuro. A partir de la añada 2010 las notas florales fueron más perceptibles, el posgusto se alargó y obviamente el color del vino tenía tonalidades de amarillo paja (coherente con la añada).

Una cata sin tecnicismos pero con mucho aprendizaje. Se encontraban ciertas características analizados con las fases gustativas en vista, olfato, gusto y tacto, que se relacionaban con el año en el cual se producían estos vinos. Así, por ejemplo, el enólogo Hans Backhoff comentó que en el 2011, la Chenin Colombard tuvo una acidez muy alta, sin que llegara alterar el azúcar residual de la propia uva.

Aprovechando el encuentro, se comentó que entre julio y agosto de 2014, estará saliendo a la venta el vino Chenin Colombard 2013, que anticipo, es un vino muy expresivo, frutal (piña, durazno), muy aromático y perfumado, con una ligera nota mineral que se complementa agradablemente. Es por ello, que el Hans Backhoff finalizó la cata comentando que la “Chenin es una planta feliz.. se da bien en el Valle de Guadalupe”, y por tanto agradeció a la misma tierra la posibilidad de “producir vinos blancos de larga guarda”.

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VINOS MEXICANOS

NUEVOS VINOS MEXICANOS, ¿BUENOS Y BARATOS?

Enero 17, 2014

Cindy Agustín (Vinotips)

Alguna vez, estando en la Ciudad de México, el enólogo de Viña Cono Sur, Adolfo Hurtado, remarcaba que él –en particular- apreciaba la mineralidad en los vinos blancos; sin embargo, debido a la características de suelo en México, los tintos mexicanos también tienen –en algunas ocasiones- notas minerales (es decir, percibir en boca cierta pizarra, toba, grafito, sutil metal).

Pero qué sucede con los nuevos vinos mexicanos que están saliendo al mercado. La nota mineral que tanto elogian algunos y otros no lo aprecian en el vino tinto, se denota cada vez menos, ¿a caso tendrá que ver con una producción, que al ser menor está más controlada?

En una degustación informal sobre la Avenida Reforma de la Ciudad de México, un grupo de amigos decidieron comercializar vinos artesanales mexicanos, apoyarlos con la distribución y mercadotecnia. Crearon Proyecto 27 dirigido por Daniel Solano y César Margain.

Ahí fue donde probé los vinos Tolochos (50% Zinfandel y 30% Petit Sirah) y Flying Wine (100% Tempranillo) del agrónomo y enólogo, Thorsten Schocke. Lúneo (100% Mourvèdre) del enólogo Jorge Maciel; el vino Kimera (100% Barbera) del agrónomo Victor Moreno, quien ha trabajado en la producción de vinos con el enólogo Hugo

D´Acosta .

Y también probé un vino SiMon, que básicamente son experimentos de Hugo D´Acosta, que pretende realizar vinos de bajo costo, equilibrados y que puedan integrarse en los vinos para beberse todos los días. Lo más interesante de estos productos, es que son añadas (año de producción) que no volverás a beber, son “lotes únicos e irrepetibles”.

El siguiente en la lista es vino cuyo productor es el Arq. Wenceslao Martínez S.; actualmente el enólogo es Wences Jr., Wenceslao Martínez Payan. Vino Urbano Relieve 2006 (40% Merlot, 60% Cabernet Savignon). De este último destaca una nariz no común, con olores acetaldehídos pero con ligeras notas a trufa, aromas terciarios presentes; un sabor agradable, ligera madera, fresco, taninos suaves y sí tiene nota mineral presente equilibrada.

Los vinos mencionados anteriormente, son vinos donde está presente la nota mineral sin ser la primera que resalta en boca, o bien, se conjuga casi imperceptible. En el caso de la bodega Relieve Vinícola que hace el vino Urbano, su producción oscila entre las 1,500 y 2000 cajas; pero en el caso de los vinos artesanales que promueve Proyecto 27, son lotes de muy pocas cajas. Como ejemplo, el vino Kimera, proyecto que inició en el 2008, produce  hasta 100 cajas, y no importa si la producción es menor.

Así mismo, estos nuevos caldos mexicanos que se están vendiendo tienen alguna relación con el enólogo Hugo D´Acosta, algunos enólogos han estudiado en la Escuelita o bien, son experimentos que el mismo D´Acosta da a conocer a viva voz para que cada vez sean más los que se unan al beber vino mexicano. La labor de convencimiento es ardua, tanto como lo es la obtención de uvas en el campo, pero ahí están los nuevos vinos mexicanos que están al alcance -de la ya casi anulada- clase media.

Más información: http://www.proyecto27.com/ http://www.relievevinicola.com

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