VIAJES ETÍLICOS, VINOS MEXICANOS

La mistela de San Luis Potosí

Texto y fotos: Cindy Agustín

Dicen que una copa de vino se bebe sólo con los buenos amigos. ¿Será cierta esta frase? No lo puedo asegurar, sin embargo, cada vez que abro una botella (de vino, aunque también me pasa con el mezcal y con el whisky… y con…) se logran hacer amigos nuevos. Esto me pasó cuando viajé a San Luis Potosí. Guillermo Espinosa, un chef que ha logrado congregar a varios personajes en la industria gastronómica, distribuye junto con su hermano Alejandro a través de la tienda Wine Cru el vino Mistela de Cordelia; un vino licoroso del cual ahora cuento su historia.

La familia Abella compró los terrenos del Rancho de Cordelia durante la década de 1930 a 1940. Don Luis Abella se dedicaba a producir leche y queso, también sembró tomates; y debido a la cultura del vino arraigada desde su pueblo La Palma D’ Ebro, ubicado en Cataluña, España, inició con el cultivo de la cepa Rosa del Perú para elaborar mistela.

Este cultivo, resultado de una pasión familiar hacia el vino licoroso, se ha convertido en una micro empresa que elabora al año poco más de 3,000 botellas; un producto que tiene una vendimia manual y que aún utiliza el pisado de la uva en pileta.

La intención es mantener la producción artesanal. No tenemos mayores pretensiones de que crezca enormemente”, comenta Jordi Abella, el actual productor de Mistela de Cordelia, quien asegura que el cultivo se realiza en aproximadamente dos y media hectáreas , tomando en cuenta que el resultado de la producción del más reciente cultivo se estará probando hasta el 2020.

Para el envejecimiento de este licor (recuerda que mientras se fermenta se le añade alcohol para interrumpir dicha fermentación, por ello, puedes nombrarlo como licor), se realiza en barricas de roble francés y americano, entre 6 y 12 meses. Como resultado: un vino frutal, con suave presencia alcohólica para iniciar una comida o finalizarla.

Siendo este Mistela de Cordelia el único producto vitivinícola hasta el momento en la vida de Jordi Abella, su labor continua se ha convertido en un vestigio cultural del vino en San Luis Potosí y de México.

Quieres saber más del cultivo al click al siguiente video:

 

Dónde comprar este vino:

http://winecru.mx/tienda/mistela-de-cordelia/

Facebook: Viña Cordelia

 

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VIAJES ETÍLICOS

UN PLACER TABASQUEÑO

Texto y fotos: Cindy Agustín

El restaurante Le Rêve es el sueño cumplido de un tabasqueño quien tomó el nombre para evocar al espectáculo circense que se promueve en Las Vegas. Está ubicado en la Plaza San Diego, en la ciudad de Tabasco; y en ese lugar, la chef Ivonne Aréchiga deja volar su imaginación para que los locales descubran una propuesta fresca y de una técnica culinaria con experiencia.

“Soy tabasqueña y por eso me gusta utilizar ingredientes regionales”, comenta la chef Ivonne Aréchiga, quien asegura que en el menú contemporáneo utilizó recetas tradicionales pero había que darle un toque particular. Por ello, el Crème brûlée está mezclado con plátano; el Carpaccio de salmón que en sí son láminas de salmón ahumado con pimienta tabasco al que se le agrega cáscara de cacao tostado –para otorgarle un amargor delicado-, también lleva hierbas aromáticas, chipilín y canela. Ivonne se graduó en 2016 y con 23 años, pisa con fuerza en la industria restaurantera de Tabasco.

A cargo de la cava está el sommelier Rafael Iris, quien alineó 300 etiquetas de vino con gran presencia mexicana. La intención de este espacio, inaugurado en agosto de 2017, es difundir la cultura del vino y desde el primer día de su apertura se han ofrecido catas-maridaje para los clientes, además, el sommelier demuestra que los vinos de la cava han sido elegidos a través de un riguroso olfato.

La arquitectura del sitio corrió a cargo del arquitecto Darwin David de La Cruz y la sobriedad del diseño por la diseñadora de interiores, Mayra López.

Más Info / Facebook: le reve villahermosa

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DIBUJOS - PERSONAJES, VIAJES ETÍLICOS

Florida en la onda cervecera

Texto y fotos: Cindy Agustín

¿Si fueras una cerveza cuál elegirías? Me preguntó Brian Quain durante el Hop on! Central Florida, un tour cervecero que realicé en diciembre de 2017. Dije una marca estadounidense que tiene un demonio en la etiqueta… ¡Arrogante bastarda. Cómo te atreves a mencionar una cerveza californiana. Estamos en Florida y tengo en frente a un conocedor de cervezas artesanales!

Pero esto no lo sabía. Brian produce –a partir desde 2016- un podcast de cervezas llamado What Ales Ya y es uno de los socios, junto con Ivan Rios y Kevin Jones, que lanzó a mediados de 2017 el tour cervecero en el centro de Florida.

Tengo solo una noche para identificar tres cervecerías de las 18 que están integradas en la asociación: The Central Florida Ale Trail.

Llegué con un grupo de amigos al número 1012 de la West Church Street en Orlando, muy cerca del Camping World Stadium, en esta dirección operan dos cervecerías en conjunto: Black Cauldron Brewing  y Broken Strings Brewery. El tap room ofrece 12 tipos de cervezas. Las paredes están pintadas con imágenes de rockeros. Esto, además de otorgarle esencia rebelde al espacio; denota coherencia para Broken Strings Brewery que produce fermentados que rinden honor a músicos legendarios… Antes de iniciar con las probadas, Brian preguntó:

Brian: What kind of craft beer do you prefer?

Cindy:¡IPA!

Brian: I think… A Tribe Called Hops IPA, New England is for you.

Cindy: O.K.

Si alguien no sabe nada de la cerveza artesanal; como el amigo que contestó que su cerveza favorita era de la marca Victoria… ¡¡¡WTF!!!… No hay ningún problema, porque Brian Quain sugiere qué cerveza podrías favorecerte esa noche. Como Brian no identificó la cerveza Victoria en su bitácora de fermentados, sugirió una Ruckus Red American Amber Ale para el incauto bebedor.

Continuamos el tour en el camioncito hacia el número 1010 de la Virginia Drive, donde se ubica 10 Ten Brewing. Aquí saboreé una American Pale Ale llamada Urban Trail cuyo color ambarino me gustó tanto como la cebada que percibí. Cuando me disponía a tomar una fotos de los dibujos que están pegados en la pared, en frente de la barra. Me di cuenta que la pila de mi cel se agotó. Así fue que dibujé a nuestro conductor.

El ambiente de este espacio es más de restaurante que de cervecería, pero funciona para iniciar la noche.

El tenor de las risas va en aumento y el camino a Winter Park se hizo ameno. Finalmente llegamos a Deadly Sins Brewery donde una linda chica de mini-shorts atiende a un par de locales para saciar su sed chelera a media semana. El negocio arrancó en 2015 y esta cervecería abrió sus puertas en octubre de 2016; el maestro cervecero, Travis Smith, le encanta el estilo Farmhouse Ale… pues probemos una: la Sloth Saison. ¡Increíble! ¿Por qué será que las saison beers de rústico proceso me saben mejor en el Condado de Orange?

Leo, un amigo que vive en Orlando desde hace algunos años me comenta que este tour es lo más reciente en su ciudad. Con cerveza en mano, nos despedimos de Brian, no sin antes abrir la caminera, The Grove IPA, un recuerdo de Deadly Sins que no pudo sobrevivir a la tentación.

Tip de Vinotips: Si eres cervecero de corazón, organiza a un grupo de 12 personas para contratar el llamado: What Ale Ya Signature Tour (800 dólares), así le preguntas todas tus dudas a Brian.

En este video que grabé puedes darte cuenta de la fluidez con la que habla Brian, por eso, se ganó -entre los turistas- el sobrenombre el “Willi Wonka de las cervezas”… de paso, checa mi programa en Youtube:

 

Más información: http://www.hopon.tours / centralfloridaaletrail.com

Cervecerías visitadas: brokencauldrontaproom.com / http://www.ten10brewingcompany.com / deadlysinsbrewing.com

Planea tu viaje a Orlandovisitorlando.com

 

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VIAJES ETÍLICOS

CERVEZA ISLEÑA EN NUEVA YORK

Texto y fotos: Cindy Agustín

Es el mes de marzo en una Nueva York de 2017. En Time Square, el aire pega de frente a la cara; todos se cubren con sacos, guantes y bufanda. Es el ambiente neoyorquino que fluye junto con su gente tan diversa como lo es el mundo.

Es la primera vez que visito esta frenética ciudad y ya hay un tour programado a Staten Island. Viajo con un grupo de periodistas mexicanos quienes ya han pisado Nueva York; pero es la primera vez que visitarán este distrito que alberga edificios antiguos, como la casa de Alice Austen, una fotógrafa muy adelantada a su tiempo. Además de ser la primer mujer con carro en la isla, que dejó a los ciudadanos de esta Nueva York semi olvidada, un gran archivo fotográfico. Me recordó a Frida Kahlo, pues tiene imágenes muy curiosas con sus mascotas, entre los que resalta un mono de ojos saltones.

Aquí, donde han construido un centro cultural espectacular con un jardín japonés llamado The New York Chinese Scholar’s Garden; donde será construida una enorme rueda turística, el proyecto New York Wheel planeado y llevado a cabo por Richard Marin, hay una cervecería que abrió sus puertas en 2012: Flagship Brewery.

Flagship Brewery es una cervecería artesanal y fueron los pioneros en la Isla Staten. El maestro cervecero Patrick Morse de esta empresa realizó cerveza en Boston y también trabajó en Los Ángeles; desde que arrancó el proyecto en Flagship, el maestro cervecero ha estado mejorando fórmulas. Matthew McGinley, co fundador de Flagship Brewery, me confirmó que la compañía abrió en mayo de 2014 y entre sus socios se encuentra Jay Sykes quien se encarga de la operación. Ambos, nacieron en Staten Island y con este negocio han demostrado que portan con orgullo el sello isleño.

 

Las cervezas están producidas con agua que se produce en Nueva York. Matthew comenta que la primera producción realizada fue del estilo American Pale Ale, su etiqueta conserva el logo original de Flagship Brewing Co. en color naranja, distintivo tono que también se observa en la bandera de este distrito. Ahora, producen más seis estilos diferentes (Witbier, American Pale Ale, Vienna Lager, American Pale Wheat Ale, English Dark Mild Ale, Red Ale, Imperial IPA, Märzen) más las de temporada. La IPA tiene un color ambarino agradable, es de carácter frutal con presencia de lúpulo en nariz. Muy equilibrada.

La cervecería tiene muy buen gusto musical, se convive con gente que ha nacido y crecido en la olvidada Isla Staten; como dice el logo de la cervecería: “Unforgettable Beer Brewed in the Forgotten Borough”.

 

Flagship Brewery

Ubicación: 40 Minthorne St.

Staten Island, New York.

Para llegar aquí utiliza el Ferry, que realiza traslados gratuitos desde el puerto de Nueva York hasta el barrio de St. George. http://www.siferry.com

Más información: http://www.nycgo.com / http://www.flagshipbrewery.nyc

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VIAJES ETÍLICOS

VINOS ESPAÑOLES AMBIENTAN UN TREN DE LUJO

Texto y fotos: Cindy Agustín

Fue en 2016, la primera vez que pisé la Madre Patria. Soy parte de un grupo de personas, varios de la tercera edad, que han decidido marcar su peregrinaje hacia Santiago de Compostela en un tren de lujo llamado Al Andalus. El itinerario marca siete días saliendo de la Estación de Chamartín, en Madrid; haciendo escalas en El Escorial, Segovia, Astorga, León, Monforte de Lemos, Ourense, Pontevedra, A Coruña hasta llegar a Santiago de Compostela. Todos los desayunos se realizan a bordo del tren, la mayoría estacionado; sin embargo, hay desayunos y comidas que se realizan con el tren en marcha. Durante los siete días que duró el viaje, las comidas realizadas tanto en el tren como en los restaurantes se acompañaron de vino español, con la grata sorpresa, de ver en el menú diferentes Denominaciones de Origen conforme el tren iba avanzando hacia otros destinos.

PARTE I

 

PRIMER DÍA PARA MADRID

Todas la personas que conforman la tripulación se presenta con vino espumoso en mano. Sonrisas cálidas dan la bienvenida. El calor intenso de Madrid hace que el pantalón de mezclilla se pegue en mis piernas, mientras veo una pasarela de lindas madrileñas en shorts, con lentes obscuros. Aquí, sí se disfruta el verano; pero nosotros, turistas dejándonos guiar por la recomendaciones del Al Andalus, nos dirigimos a la Taberna La Bola ubicada en la Calle de la Bola, 5, en Madrid, a comer un cocido madrileño, ¿en verano? Sí, porque en este sitio desde 1870 realiza platillos tradicionales como los chipirones en su tinta, el jamón de bellota, los callos a la madrileña y la ensalada de judías blancas. Para acompañar nuestro cocido nos sirvieron un vino de la Rioja. Un lugar para inundar el paladar con tradición.

Lugares que se visitan: Catedral de la Almudena, San Francisco el Grande, el Palacio Real, El Escorial. Taberna La Bola.

Vino que acompañó el cocido madrileño: Marques de Riscal, añada 2011.

D.O. Ca: Rioja.

 

SEGUNDO DÍA. EL COCHINILLO DE SEGOVIA.

 

Después de desayunar en el tren jamón serrano, pan con aceite de oliva extra virgen, fruta de temporada y un café recién hecho, nos espera el camión turístico para visitar Segovia.

Lo primero que llama mi atención al llegar es el Acueducto de Segovia de la época romana (tuvo su primer re construcción en el siglo XV), allí las múltiples aves vuelan a su alrededor; me recuerda a la película “Los pájaros” de Alfred Hitchcock, pero no es momento para despertar el suspenso en mi mente. La ciudad es tan linda que ya tiene el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad (desde 1985), hay que poner atención en la fachadas de los edificios que siempre tiene un destalle geométrico.

Después de una caminata libre, nos reunimos en el Mesón del Cándido (en frente de la Plaza del Azoguejo) para probar el Cochinillo de Segovia, sazonado con laurel en una cazuela de barro. El personaje principal en este restaurante es Alberto Cándido, un mesonero que hace el corte del cochinillo con el borde de un plato que finaliza rompiendo el objeto en el piso. Nunca olvidaré este momento, pues parte del filo del plato fue a dar a mi pie izquierdo, la sangre hizo un alboroto; y como no hubo desmayo, mi sonrisa delató un levantamiento de hombros junto a un puñado de disculpas por parte del propio Cándido… Así son los viajes, con detalles personales que nunca olvidas.

Lugares que se visitan: Ciudad de Segovia; El Escorial en Astorga.

Vino que acompañó el Cochinillo de Segovia: Pesquera, Crianza, añada 2013.

D.O.: Ribera del Duero.

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VIAJES ETÍLICOS

CERVEZA ARTESANAL EN RÍOVERDE

Texto y fotos: Cindy Agustín

Llegué a Ríoverde, San Luis Potosí como suelo hacerlo desde hace más de 10 años: con la idea de sumergirme en la Media Luna; comer unas gorditas hechas a mano en la Calle Hidalgo –muy cerquita de la Plaza de la Constitución-; y, esperar que mi destino coloque a los amigos que se han hecho de visitas esporádicas.

En esta ocasión la vibra entre ciudad y pueblo que se logra percibir en Ríoverde, no la quise sentir. Quería disfrutar de una hamaca, beber cerveza sin falsas poses y comer hasta el hartazgo.

Un gran amigo, que ha vivido temporalmente en Ríoverde, contactó a otro amigo –que aún vive y trabaja en esta ciudad- para que nos invitara a su casona rural. Son entre 15 y 20 minutos de traslado de la ciudad de Ríoverde al Ejido Progreso, en la misma localidad. El camino semi pavimentado y las cactáceas que son como acompañantes silenciosos, transforma a cualquier alma penosa y cansada… la re habilita.

Héctor Jordán, que dirige con su papá (el Sr. Héctor Gerardo Jordán) La Ceiba Casona Rural nos abrió las puertas de este hospedaje que ofrece desayunos, almuerzos y cenas de comida auténtica potosina. Para llegar aquí hay que reservar, pues a pesar de que La Casona es un paraje –para muchos- secreto; en un fin de semana cualquiera podrían estar hospedados extranjeros (suecos, franceses, italianos) y parejas de enamorados que llegan desde la capital potosina.

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Héctor es el anfitrión que todos quisiéramos tener. Cuando me mostró su cocina, botellas vacías con el logo de La Ceiba, suponían que el mezcal y el aguamiel han reposado plácidamente en este rincón construido en 1876. “También hago cerveza, pero con quién solía hacerla está en otros negocios; y tan solo pensar que la tengo que hacer solito me provoca tedio”. Héctor compra mezcales locales y realiza un tipo de maceración con hierbas; un digestivo que sus huéspedes llegan a degustar.

El tiempo transcurrió y mi mente esto construyó: “… Esa noche me enamoré como una niña y tuve una desilusión instantánea de lo que significaba amar…”.

¿Habrá sido ese digestivo que bebí? O la taquiza con asado de boda que me empaqué con varios músicos que llegaron del DF…

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Al día siguiente de vuelta a Ríoverde, una cita informal surgió en un restaurante. Se presentó a medio día con un kit de cervezas. “Me llamo Alberto Mondragón, soy cervecero aquí en Ríoverde y con esto trato de poner mi granito de arena para tener una mejor visión de las cosas que nos rodean”.

Alberto, que tiene una rostro serio; comenta que es abogado de profesión y actualmente cervecero por convicción. El rock clásico y los videojuegos le han inspirado a bautizar algunas de sus cervezas. Su producción es pequeña, llega a realizar 15 litros de cerveza por cada estilo: Alpha Wolf Blonde (Blonde Ale); R.P.A. Rioverde Pale Ale (American Pale Ale). Black Hawk Stout -; Herensuge (Porter). También está la cerveza Nativitas –cerveza de temporada-(Brown Ale con mandarina y jengibre).

Ésta es la primera vez que pruebo una cerveza artesanal rioverdense. Me concentro en la Rioverde Pale Ale que tiene un aspecto ambarino, una turbidez media a alta, con espuma aperlada y sedimentos. En boca, su amargor es medio, con fortaleza alcohólica media. Es equilibrada con un pos gusto medio a alto. Tiene la personalidad de un ríoverdense: “de tono fuerte que se combina con un carácter amable, conforme más los conoces”.

Con esa sensación mágica de que un tiempo se detiene en Ríoverde y sus alrededores, me voy con una sonrisa en los labios porque sé que la próxima vez que regrese, conoceré nuevos lugares y personas que hacen de una labor turística, cervecera o cultural un estilo propio de vida.

 

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La Ceiba Casona Rural

Calle Manuel José Othón No. 100, Ejido Progreso,

Río Verde, San Luis Potosí.

Facebook: La Ceiba Casona Rural

 

Dónde cenar en Ríoverde, S.L.P.

Facebook: Cena Rico Slp

  • Música en vivo; no hay venta de alcohol.

Facebook: Cervecería Mondragón

 

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REFLEXIONES DETRÁS DE LA COPA, VIAJES ETÍLICOS

DE VUELTA… LOS 100 VINOS MEXICANOS

DE VUELTA A LOS 100 VINOS MEXICANOS

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Texto y fotos: Cindy Agustín

El pasado 5 de marzo de 2016, asistí –acreditada como prensa- al Festival 100 Vinos Mexicanos; en el séptimo año que lo organiza Viñedos La Redonda. Es mi segunda vuelta, pues, estuve en la segunda edición (en 2012). Desde entonces se vislumbraba una propuesta interesante al congregar en Querétaro a varias bodegas mexicanas, e incluso proyectos de entusiastas del vino en nuestro país.

Visiblemente contento, el Ing. Claudio Bortoluz, director de Viñedos La Redonda, reiteró que estaban presentes más de 700 etiquetas y más de 70 bodegas de vino. “Sólo congregamos vino, no porque la cerveza no se pueda conjugar con esta bebida, pero queremos apoyar al Vino Mexicano”, comentó el Ing. durante la inauguración.

Hace cuatro años, durante mi primer asistencia, hubo una mayor oportunidad de platicar con los “hacedores de vino”, con los enólogos y los distribuidores. En esta ocasión, a partir de 12:00 horas, la afluencia de personas imposibilitó quitarles el tiempo a los productores, entre el servicio y la venta de botellas.

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MUCHACHADA HACIENDO VINO MEXICANO

Ese mismo día contacté a pocos productores que a penas van iniciando en esta labor. En particular a dos propuestas, muy diferentes, ambas provenientes de Baja California; nombrados por el Dr. Víctor Torres Alegre como “enotécnicos”, diferenciando a los expertos enólogos. Para mí estos nuevos jóvenes “que hacen vino”, se asemejan a DJ´s que hacen música sin necesidad de tocar un instrumento y que trabajan de forma independiente; y que cuando hay una buena técnica, surgen composiciones electrónicas excelentes hasta convertirse en grandes productores. Así se espera que pueden pasar con dos promesas con quienes platiqué.

El primero con quién hablé fue Roberto Sais (26 años), uno de los tres hermanos que han seguido con el “Legado Sais”, un proyecto vitivinícola que inició el Dr. Jesús Renato Sais (q.e.p.d) entre 2005 y 2006; se han ido consolidando paulatinamente. Roberto me comentó que es la tercera vez que asiste al evento 100 Vinos Mexicanos, y desde el primero han tenido aceptación por los clientes.

Legado Sais (vinícola ubicada en El Porvenir, en el Valle de Guadalupe) estuvo cobrando la degustación de sus vinos en $50 (y se degustaban tres diferentes añadas). Roberto le comentó a uno de los asistentes: “Estamos seguros que así pondrán más atención a los vinos que estamos haciendo, que son vinos con un carácter interesante”. Siendo una producción tan pequeña (entre 1000 y 2000 cajas) es válido generar esta estrategia; sin embargo, la mayoría de las personas están acostumbradas a probar gratuitamente (un pasaporte directo al consumo casi ilimitado de vino mexicano por un día, por una entrada de $400 pesos). Y cuando no hay degustación, pero sí la venta, las personas simplemente se van a stand más surtido (los que más producen).

A penas degusté el Cabernet Sauvignon (añada 2009) de Legado Sais, corroboré que tienen – en mi particular opinión- una personalidad definida (un vino con cuerpo y taninos equilibrados)… Pondría en la balanza un pago mínimo por un recuerdo significativo en el paladar…

El segundo productor a quien abordé fue a José Pedroza (31 años), de Bodegas Infinito, cuando le pregunté quién hacía el vino, con una gran sonrisa afirmó que él y un amigo químico, llamado Mario García… Comentó que todo inició en la tierra, porque los Pedroza son una familia de agricultores, “vendemos hortalizas –dijo”, y arrancaron el proyecto en 2008. Ahora también cultivan uvas (Cabernet Sauvignon, Malbec, Tempranillo, Nebbiolo, Grenache Blanc, Moscatel) en el Valle de Ojos Negros.

Durante la entrevista, Pepe no paró de servir el vino rosado pintado con Rubí Cabernet: Nebula Rosé (¿Por la nube interestelar o en honor a Nebula –comic de Marvel-? ¿Por su poder infinito?). Un vino que no tuvo venta directa al público, pero que definitivamente conmocionó a los jóvenes que buscan vinos frescos. Me quedó con Nebula (la supervillana) porque más bien el vino tocó fuerte como el guante infinito, por su delicado aroma y su presencia brillante…

Ambas vinícolas, están en búsqueda de un distribuidor de vinos en la Ciudad de México. La megalópolis donde todo se vende a muy buen precio.

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Entre los asistentes que han repetido visitas en este evento comentan que ojalá el espacio tenga mayor capacidad, en los subsecuentes festivales, pues es un éxito tanto en visitas (casi 10 mil personas entre el 5 y 6 de marzo), productores satisfechos, filas interminables en los baños, borrachera segura con vino (para quien no mide las consecuencias de no escupir las degustaciones –aunque te vean mal, tienes derecho a escupir-); compras con un ligero menor costo (quizás ahorres entre 10 y 50 pesos por botella); comida (productos lácteos, jamón serrano, sales gourmet), catas guiadas y un ambiente completamente familiar. Regreso a casa con escasas dos botellas, pero con la gran inquietud de comprar más Vino Mexicano.

Más información:

http://www.viñedoslaredonda.com/festivales

http://www.legadosais.com

https://www.facebook.com/vinicolainfinito/

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