Cindy Agustín, REFLEXIONES DETRÁS DE LA COPA, VINOS MEXICANOS

Ella y el vino

 

Por Cindy Agustín 

Ella escribe como obsesionada. Me observa.

Yo sonrío, pero no hay respuesta.

Fin de la música.

Ella dibuja seria. Muy seria.

¡Ella parece molesta!

Ella, no para de escribir; como si estuviese absorta.

Sorbe. Disgustada vuelve a escribir.

Titubea y enmarca su copa.

Pierde el tiempo moviendo su copa… y la deja.

Ella difiere, divaga entre la página blanca al ritmo del acordeón.

No despega el crayón. Es su fortaleza.

Como lo es para mí…

Locura… Desconcierto…

 

* Poema escrito por Cindy Agustín durante la experiencia sinestésica en México, organizado por Casa de Piedra Viticultores (www.vinoscasadepiedra.com)

Fecha: Martes 23 de junio de 2015. Lugar: La Teatrería.

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Cindy Agustín, REFLEXIONES DETRÁS DE LA COPA, VINOS MEXICANOS

Septiembre… ¡celebremos!

Cindy Agustín

 Lunes 7 de septiembre de 2015. Entrando a los últimos meses del año. Festejos relacionados al vino y la gastronomía hay muchos. Empezando por el impulso a la “gastronomía nacional” con un programa político por parte del gobierno de México; que anuncia en voz alta el presidente Enrique Peña Nieto una cifra de 5.5 millones de empleos (directos e indirectos) que genera el sector restaurantero.

Tomando como Fuente la página de Canirac (www.canirac.org.mx), el sector restaurantero generó hasta el 2011, como lo estipula su página, 4 millones 550 mil empleos tanto directos como indirectos; que conformó 3.58% del Producto Interno Bruto. Una elocuente cifra si de acuerdo a la misma Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), uno de cada 10 comercios que hay en nuestro país es precisamente un restaurante.

Esta iniciativa suena muy alentador para la Industria, que ha tenido sus desaventuras desde la llegada del Virus de la Influenza (A/H1 N1), donde tan solo en la Ciudad de México, provocó el cierre de 35 mil restaurantes en abril de 2009. Además de ello, las historias perdidas de cierres de restaurantes por extorsiones del narcotráfico, pérdidas millonarias, negocios que debido a la percepción de inseguridad en una región, o una ciudad –como Zacatecas por ejemplo- haya mermado la actividad en restaurantes y bares, con un crecimiento casi nulo en los años pasados. Por esta parte, celebro que se prospecte un crecimiento en la industria restaurantera.

Ante vicisitudes de este rango, los chefs mexicanos se merecen ya un aplauso. Sobre todo, aquellos que han sobrepasado influenzas, percepción de inseguridad y nombramientos de importancia internacional como el que hizo la Unesco al declarar en noviembre de 2010 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a la Gastronomía Mexicana. Un ejemplo del trabajo en los fogones, consistente, es el que ha hecho el Chef Azari Cuenca, director del Grupo Litoral y chef del restaurante El Litoral, que en agosto de 2015 celebró 15 años de la apertura y servicio de este negocio. Durante la cena, donde se sirvieron nuevos platillos como la Alcachofa al carbón glaseada a la mantequilla de Chemita y berros, y el Filete de res bañado en sabayón de azafrán; el chef –además de anunciar que lanzaría su libro llamado Gastrología- confesó que particularmente le preocupa que en el medio gastronómico, muchos jóvenes recién egresados enfrenten el mundo laboral, sin “contar –dijo- con la suficiente experiencia… hecho que se refleja en algunos concursos internacionales donde se observa que los representantes de otros países son chefs que han laborado toda su vida en la Industria; mientras tanto, México envía a jóvenes que no logran competir a un nivel superior”.

En confianza, con unos mezcales de por medio, el chef Azari Cuenca comentó con orgullo que por primera vez en el tiempo México será sede en la selección continental latinoamericana del evento de gastronomía mundial, Bocuse d’Or a contenderse del 11 al 12 de febrero de 2016, en la Ciudad de México. Donde por cierto, el presidente del concurso será el chef Enrique Olvera; y el chef Guy Santoro, presidente de Vatel club México, será el presidente del Comité de la Organización Continental de dicho concurso.

Qué bueno que México proyecte su gastronomía y genere relaciones con otros países a través de los chefs mexicanos.

Y como en una celebración es insulsa si no hay con qué brindar. En esta mesa de reflexión se recuerda la celebración inusual de la existencia del Vino de Piedra en México desde la añada 1997; el vino emblemático de la vinícola Casa de Piedra, fundada y dirigida por el enólogo Hugo D´Acosta.

El enólogo mexicano decidió mostrar uno de los vinos más vendidos en México en el 2006, en una “Experiencia Sinestésica” en el mes de julio de 2015. Este proyecto creativo muestra a través de una sesión y cata de 18 cosechas del Vino de Piedra (pero que no se presentan consecutivos en una sola sesión), donde se estimule asociaciones sensoriales a través de la música y la luz.

Durante la cata (realizada el 23 de junio de 2015) se presentaron dos vinos blancos y tres tintos; cada vino se cató con distintas melodías y colores distintos. Había una cartulina blanca con crayones, para que el asistente dibujara lo que su emoción le dictara.

Con una racional necedad, comencé a tratar de describir las notas del primer vino: “En nariz se destaca olores que me recuerdan a la piña y a la miel; es muy sutil en boca; sin embargo, el color amarillo es chocante. Me lastima”.

El segundo vino, también blanco: “Mucho más aromático. Con luz negra. La música es más relajante, inmediatamente la mente descansa”. Tercer vino, tinto: “Luz en rojo. Notas aromáticas solo de madera, demasiado fresca la temperatura, astringente. La luz me molesta, aunque la música sea refinada”.

El cuarto vino, tinto: “Recuerdos de madera en nariz. Música, jazz, conceptual”. El quinto vino, tinto: “Con luz verde. Notas de cuero en nariz, madera presente. Música clásica”.

El ejercicio me resultó creativo pero a la vez destructivo para el propio vino. Pues en realidad este vino, realizado con cepas distintas cada año (a veces se usa Tempranillo, a veces Cabernet Sauvignon, en ocasiones es un ensamble de éstas), cuya producción máxima ha sido poco más de 39, 000 botellas; que ha tenido cosechas dispares, algunas demasiado secas como la añada 2000, con caldos tan apreciados como el realizado en 2006 donde –de acuerdo al creador- se aprecia mucho las especias en boca; me halla resultado un vino con notas muy fuertes a madera, sin que existiese una madurez que tanto se pide en los vinos emblemáticos.

Al final, supe que los vinos catados fueron Piedra del Sol (2013) y Vino de Piedra (quizás 2003 o 2005, no hay confirmación de cosecha).

No sé si puedo asegurar que la Experiencia Sinestésica fue un éxito en mi. Sinceramente en mi cartulina no hubo dibujos; sino trazos, ideas y un poema*.

Y al final la plática con el enólogo Hugo D´Acosta, recordó que el Vino de Piedra realizado en entre los años 2000 y 2002 tuvo una producción baja, pero que se reivindicó en el año 2006; quien también comentó que disfruta en verdad las catas verticales, para entender qué dicen los vinos en años posteriores.

Sobre la Experiencia Sinestésica concluyó que es parte de una estimulación, “para que no haya una pre concepción” cuando se degusta un vino, o bien se cata. Es importante darnos cuenta como vinófilos, de los ambientes donde se prueba un vino, la música, los amigos, el escenario… el momento. Y a partir de ahí ,dejar que el vino descubra su propia naturaleza.

Más información: http://www.vinoscasadepiedra.com

*Para leer el poema escrito haz click aquí: https://vinotips.wordpress.com/2015/09/29/ella-y-el-vino/

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